miércoles, agosto 11, 2004

Lágrimas de San Lorenzo

Las lágrimas de San Lorenzo (o más precisamente, las Perseidas) son las estrellas fugaces que decoran la noche de la segunda semana de agosto (más o menos). Y es que, gracias al cruce del cometa Swift-Tuttle con la órbita terrestre (cada 135 años), nuestro planeta atraviesa anualmente la estela de polvo de este cometa.
Cuando una pequeña partícula de polvo de la estela entra en contacto con la atmósfera terrestre, arde por la altísima velocidad a la que se produce el rozamiento con el aire, lo que produce un breve pero intenso resplandor que se extiende como un zarpazo en el cielo estrellado.

Siempre han existido mitos en torno a las estrellas fugaces. Caso todos conocemos aquel que consiste en pedir un deseo cada vez que vemos una (un mito que sospecho procede de las películas americanas, donde las estrellas fugaces aparecen, casualmente, casi siempre que la cámara enfoca al cielo al que mira una pareja de enamorados).
Sólo hay un truco para ver las Perseidas: buscar un lugar alejado del mundanal ruido (y sobre todo, de la luz de las grandes ciudades), tumbarse, abrir los ojos, y descubrir el maravilloso espectáculo del cielo de agosto en una noche despejada (...¡mucho mejor sin luna!). Al margen de las estrellas fugaces (entre el 11 y el 13 de agosto bastan 5 minutos de observación para ver alguna), la mera contemplación de las constelaciones y el halo difuso de la Vía Láctea (el popular 'Camino de Santiago') merece la pena.

escrito por Ignacio a 9:56 p. m.  ..  ver mensaje  ..   .. 

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