jueves, enero 13, 2005

Letras imprescindibles (IV)

A caballo entre la novela de ficción de inspiración científica del gran soñador francés Jules Verne y la verdadera ciencia-ficción nacida en el siglo XX se sitúa Herbert George Wells, como pionero de esta última. La gran trilogía de novelas de ficción de Wells, que incluye 'la Máquina del Tiempo' (con disertación incluida acerca de la necesidad del tiempo como cuarta dimensión del cosmos) y 'El Hombre Invisible' culmina con 'la Guerra de los Mundos', espectacular relato de la invasión marciana del planeta Tierra.


Con esta frialdad y abundancia de detalles describía Wells la contundencia marciana, traducida con un polisíndeton recurrente por Ramiro de Maeztu:

Se oyó en esto un silbido acallador del abejeo que partía del foso; vibró el rayo apenas más arriba de las cabezas e incendiáronse las copas de las hayas que bordean el camino, y estallaron los ladrillos, y se rompieron los cristales, y ardieron los marcos de las ventanas y cayó hecho pedazos el alero de la casa que hacía esquina en la alameda.

Ante el crujido y el silbido y el resplandor de los árboles ardiendo, la multitud, atacada en pánico, pareció vacilar. Comenzaron a descender el camino chispas y ramas encendidas; las hojas caían convertidas en llamaradas. Se incendiaban sombreros y trajes... enseguida se oyó un grito en la pradera...
Hubo chillidos y clamores, y de pronto el caballo del policía partió a galope por entre la gente mientras el jinete, lanzando un grito de dolor, se llevaba las manos a la cabeza.

–¡Que vienen!– chilló una vieja. E inmediatamente volvieron todos las espaldas, y empujando a los de atrás, trataron de ponerse de nuevo en camino de Woking. Todos huyeron tan confusamente como rebaño de corderos. En el paraje donde el camino se estrecha la muchedumbre oprimida luchó furiosamente. No todos escaparon; tres personas -dos mujeres y un niño- fueron magulladas, pisoteadas y abandonadas a la muerte en medio del terror y de la oscuridad.


'La Guerra de los Mundos' recobró su fama en 1938 gracias al gran cineasta Orson Welles. En medio de un programa radiofónico aparentemente como cualquier otro, dedicado a la adaptación de obras literarias, y que empezó con una lectura dramática (y literal) de los primeros párrafos del libro de Wells, Welles empezó a intercalar en directo falsas noticias e intervenciones en directo de supuestos astrónomos y científicos: se habían visto explosiones en Marte... y ¡última hora! ha caído un meteorito en New Jersewy... ¡no! ¡es una nave marciana! Ocho horas duró la genial farsa, en la que no faltaron ficticios partes de guerra...


El relato de Welles desató el pánico entre la población neoyorquina. Muchos abandonaron corriendo sus hogares, absolutamente engañados por el 'show' de Welles. La policía tuvo que trabajar lo suyo para convencer a miles de crédulos de que todo había sido espectáculo. La radiodifusión de la Guerra de los Mundos sigue constituyendo hoy en día uno de los mayores hitos de la historia de la radio.

escrito por Ignacio a 11:20 p. m.  ..  ver mensaje  ..   .. 

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