lunes, febrero 28, 2005

De costa a costa

De la soledad fría, agreste e infinita de la Costa da Morte al lujo bronceado de la costa californiana hay un abismo, cruzado anoche por Amenábar y Mar Adentro. El enlace lleva al post que ya se escribió aquí sobre esta magnífica película hace cinco meses. Así que no repetiré mis palabras acerca de la belleza y paradójica vitalidad de esta película, ni sobre la fantástica interpretación de Javier Bardem (injustamente no nominado como mejor actor).



Ciertamente, se mascaba el triunfo después de la cantidad de premios cosechados por la película, pero en el último momento siempre asaltan los nervios, hasta que Gwyneth Paltrow (talaverana adoptiva) proclamó: "And the Oscar goes to... España! Mar Adentro! Alejandro Abaménabar[sic]". Es la confirmación de la ascensión de Amenábar al selecto Olimpo de los grandes directores de la historia del cine español. La otra nominación (merecidísima también), al mejor maquillaje, no se materializó en premio.

Pero se habló más en castellano durante la gala, o concretamente se cantó. Hace ya unos cuantos años Antonio Banderas no pudo cantar en la gala la canción de 'los Reyes del Mambo' por no ser suficientemente 'popular' en yanquilandia. Ironías del del destino, anoche subió al escenario, junto a Santana, para suplir al cantautor Jorge Drexler, nominado por el tema de 'Diarios de motocicleta', que fue esta vez el vetado. Drexler, molesto (obviamente), pudo desquitarse. Sorprendentemente, ganó el Oscar: primera vez que una canción cantada en castellano lo hace. Su mejor discurso, a modo de reivindicación personal, cantar a capella los primeros versos del tema.



Y no acaba aquí la cosa. Después de la sorprendente nominación de Juan Carlos Fresnadillo (hace ya unos añitos) por su cortometraje 'Esposados'. En esta ocasión fue Nacho Vigalondo quien conseguía la nominación con otro corto en blanco y negro: 7:35 AM. La historia es desternillante, de puro surrealista. Hay que verla. Desde el enlace se accede a su web, desde donde se puede descargar gratis.

Por lo demás, pues más de lo mismo. Probablemente Clint Eastwood se merecía una noche triunfal en su faceta de director (no he visto la peli), sin olvidar que Scorsese se lo va mereciendo ya también. De Scorsese, no comprendo porque se empeña en cagarla haciendo protagonizar sus películas al pésimo Leonardo DiCaprio, que sólo sabe interpretarse a sí mismo (aún recuerdo como Daniel Day-Lewis le meaba en todas y cada una de las escenas que compartían en la también scorsesiana 'Gangs of New York'). Otro Oscar para Hillary Swank... ¿de verdad la carrera de esta chica es tan buena como para haber recibido dos con apenas 30 años? No cabe duda de que sabe estar en el momento y lugar adecuados. Pero Annette Benning se lo merecía (no sé si por la película por la que estaba nominada, concretamente, pero se lo merece).

Y poco más...

escrito por Ignacio a 11:04 p. m.  ..  ver mensaje  ..  1 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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domingo, febrero 27, 2005

Infalible agonía

Se dice que los papas son infalibles. Vamos, que todo lo que dicen, valga la tontería, va a misa. En realidad esta supuesta perfección papal no es más que un dogma absurdo instaurado en el siglo XIX por algún papa dispuesto a zanjar de una vez por todasla disparidad de criterios en el seno de la Santa Iglesia. La infalibilidad implica un punto de divinidad, que sin embargo no exime a Su Santidad (quien quiera que sea) de su humana condición de mortal.

A Juan Pablo II le va llegando la hora. Hace años ya que parecía un guiñol asomado al balcón de la plaza de San Pedro, más que otra cosa, manejado por sabe Dios (nunca mejor dicho) qué hilos. Pero parece que esta vez ningún tratamiento milagroso podrá oponerse a la más elemental ley de vida: la muerte.



Y ahora, en que quizás llega el momento soslayado durante años, la agonía pontificia se convierte en un show mediático. Se dice que tras su última operación (una traqueotomía) el papa pidió "que rezaran por él". Ante el estupor generalizado, un periodista inquirió "y cómo lo pidió, si está traqueotomizado –Lo escribió en un papel–". Ardua tarea, desde luego, teniendo en cuenta el avanzado Parkinson que padece Juan Pablo II.

Pues si es verdad que el Papa debe morir con las botas puestas y cumplir con el pontificado hasta la misma orilla del Leteo, que nos ahorren el espectáculo. Después de los shows de catetos en una casa, catetos en una isla, famosos en una isla, famosos en una casa (nótese que cateto y famoso en absoluto son mutuamente excluyentes) y demás variantes, no hay ganas de "siga la agonía del papa 24 horas en directo", "envía PALMA HOY o PALMA MAÑANA al 555 y gana un viaje a Mallorca" o demás variantes de dudoso gusto.

Y una vez cumplido el trámite, que se abra un tiempo de reflexión (y renovación) en el seno de la Iglesia. Juan Pablo II será recordado por muchas cosas: entre otras por reaccionario y ultraconservador. Después del intento del Concilio Vaticano II (que no fue nada revolucionario, sino un intento lógico de adaptar una institución anclada en el Contrarreformismo de mentalidad medieval a una sociedad a las puertas del tercer milenio), JP volvió a lo de toda la vida. Que eso de aggiornarse no iba con él, para eso era del norte. Y si había que recurrir a movimientos reconocidamente sectarios y parafascistas como el Opus Dei o los Legionarios de Cristo, se recurría (pero eso es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión, que diría Ende).



Ni soy católico ni falta que me hace (entre otras cosas estaría bueno que cuatro viejos, desde sus palacios episcopales, me insulten por lo que haga en la vida, ya sea dentro o fuera de la cama), pero después de 25 años de wojtylismo cerril, la peste es tan rancia que sobrepasa los límites de la Iglesia y trasciende al resto de la sociedad. Va a haber que ir oxigenando el tema, afirmo.

escrito por Ignacio a 9:10 p. m.  ..  ver mensaje  ..  0 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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lunes, febrero 21, 2005

De mayor quiero ser...

Creo que ya sé lo que quiero ser de mayor. De mayor quiero ser profesor de la Universidad. Sí, cualquier carrera hubiera valido, pero en fin, empantanados en esta, 'from lost to the river'.

«-¿Horario de tutorías?-
¿Tutorías? Pues no lo sé [¿y quién coño lo debe saber entonces?], de todos modos, ¿para qué está la clase? [¿para explicar el temario?]. Utilizad las clases.»

Así es la vida de universitario. Surrealista. Y así es la vida del *profesor* universitario. Se puede comprender que después de haber sido meticulosa, mecánica y sistemáticamente puteado, uno tenga ganas de vengarse, pero... la violencia genera violencia, que no aprendemos. Tratar bien a los alumnos es cultivar también generaciones de futuros buenos profesores. Así que ya sabéis. Pero por si quedaba alguna duda,

«-¿Va a haber algún examen parcial?-
Huy, ¿para qué? y tener que corregirlo, quita quita. Si fuese Emiliano, que le gusta corregir...»

"¿Te gusta corregir?" Teleco way on life. Hay que vivirla. Pues nos quejábamos de algún elemento que yo me sé...

Y esto es lo que hay. ¿Cuántas anécdotas podemos contar de profesores vagos, ineptos o capaces de actuar como el más potente de los somníferos? Y aunque esto no sea exclusivo de la Universidad, siempre habrá clases y clases. Sabemos que no os gusta corregir ni aguantar alumnos, y que os aburre el temario que explicáis... Mala suerte, es viestro trabajo. La de cosas que a mí no me gustan. Y encima, pago por tener que aguantarlas. Además de puta, poniendo la cama...

escrito por Ignacio a 11:29 p. m.  ..  ver mensaje  ..  0 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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sábado, febrero 19, 2005

Volver a empezar

Ha sido un duro mes (hasta extremos insospechados), y en algunos momentos he estado a punto de sobrepasar mi límite de resistencia mental e incluso física. Y es que despertarse a las 4 de la mañana para estudiar... no, no es sano. La época de exámenes siempre es propicia para reflexiones de tipo "¿De verdad es esto lo que quiero hacer con mi vida?". ¿De qué vale pegarte la paliza, si luego llega el profesor de turno y te putea como le da la gana? (Pongamos, con 3 puntos de Matlab en un examen). Repárese en ello, que diría el otro.

Lo que me supera absolutamente de la ingeniería (y en general, de la ciencia) es su determinismo. Nada está sujeto a interpretaciones. Las cosas son de una determinada manera, o no son. No valen las medias tintas. Y el lucimiento personal (esas morcillas gloriosas que se colaban en los exámenes de historia, literatura o similar) queda reducido a las florituras en la notación o a los lujos que uno se permite a veces: explicar cómo se haría un problema, pero no hacerlo.

En fin, echo de menos estudiar (aunque suene disparatado). En la ingeniería, no se estudia: se comprende (o no) y se practica, pero no se estudia. Estudiar es ponerse delante de un libro de la Guerra Civil, por ejemplo, y aprender lo que sucedió en ella. Puedes obviar determinados detalles y hacer hincapié en otros, puedes profundizar tu conocimiento en determinados episodios y pasar de puntillas por otros. Y a la hora de examinarte, tu respuesta tendrá mayor o menor grado de precisión, pero admitiendo los grises. Hay muchas formas de que esté bien, y muchos grados posibles de lo bien que puede estar. Y ese margen de libertad en un examen, se agradece, hasta hacerlo incluso llevadero.

Pues nada, ahora a empezar de nuevo. Una de las ventajas de no tener asignaturas anuales es que puedes permitirte hacer borrón y cuenta nueva, y olvidarte de lo bien o mal que te haya ido para plantearte las cosas desde el principio. Y esta vez, estudio desde el primer día. En serio. La inversión merecerá la pena en junio.

escrito por Ignacio a 8:58 p. m.  ..  ver mensaje  ..  1 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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jueves, febrero 10, 2005

No a la Constitución Europea



Pequeño paréntesis en este "largo invierno" provocado por los inevitables exámenes (:S). Resulta que nos la quieren dar con queso. Los 'jefazos' de Europa se reúnen, elaboran un tratado y tienen la humorada de llamarlo Constitución... a eso (a un tratado seudoconstitucional instaurado desde el poder) se le ha llamado siempre carta otorgada. Al menos eso decían mis libros de Historia del bachillerato.

El tratado sobre el que vamos a votar (los cuatro que vamos a ir) el 20 de febrero NO es una Constitución. Simplemente por eso (por la publicidad engañosa) merece un no. Una Constitución se elabora tras un proceso constituyente guiado por una cámara legislativa constituyente. Jamás se anunció, antes de las últimas elecciones europeas, que el Parlamento europeo resultante iba a ser un parlamento constituyente. Hubiera dado igual, porque el tratado se habría cocinado entre los mismos cuatro, pero las formas son las formas. Resulta decepcionante que en el tratado se haya evitado expresamente la mención a la soberanía del pueblo europeo. Quieren una Constitución para Europa que ni siquiera emana de los europeos.



Lo que no tiene sentido es que de repente se saquen de la manga una 'Constitución', y pretendan, ingenuamente, que pasemos por el aro. Habrá muchos que pasen, sí, pero es necesario que los que somos capaces de observar con lucidez el tinglado lo digamos claramente. Los argumentos esgrimidos para votar que Sí son tan tópicos, tan falaces... como la Constitución Europea es buena para Europa, y Europa es buena para España, hay que votar sí. Porque sí. Estupendo silogismo. ¿Qué más da lo que contenga el tratado? Si han puesto ese, por algo será... ya. Cualquier día nos darán a firmar la renuncia a nuestra libertad. Y como es bueno para Europa... pues listos estamos. Me pregunto yo... ¿Europa dejará de ser Europa por no aprobar este tratado? Qué obviedad, claro que no. Es más, probablemente así se abriría un verdadero proceso constituyente y se podría trabajar en un texto mucho mejor que el que se presenta el 20 de febrero.

Porque esa es otra. Dentro de su farragoso texto, el tratado hace referencia en decenas de ocasiones al 'libre mercado' y tan sólo una al 'pleno empleo'. El derecho de acceder al libre mercado se equipara al de la libertad o la igualdad, y los derechos de las personas físicas se equiparan a los de las personas jurídicas. Al final lo que importa es eso. El mercado. El tratado se explaya en dinero, mercancías, competencia... la Europa de los mercaderes. La Europa del capital. Sin más. Esto es lo que quieren que ratifiquemos en el referéndum. Y luego no habrá excusa para quejarse, porque "una gran mayoría del pueblo europeo lo aprobó mediante referéndum", como si eso fuera una hipoteca a arrastrar de por vida.



En cuanto a los derechos más básicos, más generales, es absolutamente engañoso que este tratado añada nuevos derechos a los que ya tenemos. En temas como familia, empleo, sanidad... se hacen referencias cortas, vagas, y siempre con la coletilla "en las condiciones establecidas por las legislaciones y practicas nacionales.". Es decir, que respecto a esos temas todo sigue como estaba. Respecto a otros derechos fundamentales, simplemente se dan pautas e indicaciones. Y dado que este tratado pretende situarse en un marco superior al de nuestra propia Constitución (que sí reconoce de forma explícita esos derechos) resulta que no sólo no se amplían nuestros derechos, sino que los que ya teníamos se ponen en peligro.

¿Qué beneficios, en definitiva, aporta este tratado? Objetivamente, ninguno. En la práctica, lo único que supondrá es la confirmación de la Unión Europea como un gran supermercado de mercancías, de dinero, y también de personas. Y con nuestro consentimiento. Ése, el consentimiento explícito del pueblo, es el único objetivo que persigue votar este tratado en referéndum. Nos quieren ir quitando parcelas de libertad por fascículos, y que nosotros, sin quejarnos mucho, vayamos dando el visto bueno, firmando nuestra propia sentencia. Pues va a ser que no.

EL DOMINGO 20 DE FEBRERO LEVÁNTATE DEL SOFÁ, VETE AL COLEGIO ELECTORAL Y VOTA NO A LA CONSTITUCIÓN EUROPEA. Que no te engañen. Luego, no habrá marcha atrás. ¿De verdad esta es la Europa que quieres?



> Lo que no te cuentan los anuncios de la Constitución Europea.

escrito por Ignacio a 7:25 p. m.  ..  ver mensaje  ..  0 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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Blog de Ignacio M. P. aka ERLIK   (cc)  (correo-e)
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