sábado, febrero 19, 2005

Volver a empezar

Ha sido un duro mes (hasta extremos insospechados), y en algunos momentos he estado a punto de sobrepasar mi límite de resistencia mental e incluso física. Y es que despertarse a las 4 de la mañana para estudiar... no, no es sano. La época de exámenes siempre es propicia para reflexiones de tipo "¿De verdad es esto lo que quiero hacer con mi vida?". ¿De qué vale pegarte la paliza, si luego llega el profesor de turno y te putea como le da la gana? (Pongamos, con 3 puntos de Matlab en un examen). Repárese en ello, que diría el otro.

Lo que me supera absolutamente de la ingeniería (y en general, de la ciencia) es su determinismo. Nada está sujeto a interpretaciones. Las cosas son de una determinada manera, o no son. No valen las medias tintas. Y el lucimiento personal (esas morcillas gloriosas que se colaban en los exámenes de historia, literatura o similar) queda reducido a las florituras en la notación o a los lujos que uno se permite a veces: explicar cómo se haría un problema, pero no hacerlo.

En fin, echo de menos estudiar (aunque suene disparatado). En la ingeniería, no se estudia: se comprende (o no) y se practica, pero no se estudia. Estudiar es ponerse delante de un libro de la Guerra Civil, por ejemplo, y aprender lo que sucedió en ella. Puedes obviar determinados detalles y hacer hincapié en otros, puedes profundizar tu conocimiento en determinados episodios y pasar de puntillas por otros. Y a la hora de examinarte, tu respuesta tendrá mayor o menor grado de precisión, pero admitiendo los grises. Hay muchas formas de que esté bien, y muchos grados posibles de lo bien que puede estar. Y ese margen de libertad en un examen, se agradece, hasta hacerlo incluso llevadero.

Pues nada, ahora a empezar de nuevo. Una de las ventajas de no tener asignaturas anuales es que puedes permitirte hacer borrón y cuenta nueva, y olvidarte de lo bien o mal que te haya ido para plantearte las cosas desde el principio. Y esta vez, estudio desde el primer día. En serio. La inversión merecerá la pena en junio.

escrito por Ignacio a 8:58 p. m.  ..  ver mensaje  ..   .. 

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1 comentarios:

Blogger JLPA escribió...

Interesante reflexión sobre el estudio de la ingenieria/ciencias frente a otros estudios. En otras ramas (historia, arte, literatura,...) también hay que tener en cuenta el contexto histórico, social, político y religioso por lo que los temas se puden ampliar lo que uno quiere (disciplinas interrelacionadas), pero en la ingenieria....
De todas formas, no te desanimes porque la fuente de desencantos no acaba sólo en la universidad (profesores, estudios deterministas, etc). Cuando uno entra en el mercado laboral, empresarial, se da cuenta de que lo que importa no es SABER sino VENDER y CONVENCER (cosa para la que no te preparan en absoluto en las carreras deterministas como las ingenierias) y es entonces cuando uno duda de todos los años de sufrimientos, de malos profesores, de duras pruebas en febrero, junio y septiembre. y uno se pregunta ¿para qué todo aquello?.
En fin, pero así debe seguir la vida, con ánimo e incansable al desaliento. Ya sabéis que entrar en Teleco es entrar en una carrera de sufridores (y no precisamente del 1, 2, 3).

2/24/2005 4:19 p. m.  

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