martes, marzo 29, 2005

Despedidas

La semana santa concluye con muchas despedidas. No resulta muy agradable -pero creo que es necesario- escribir este post. Para empezar, las más de 90 personas que se han dejado la vida en las carreteras. Si una catástrofe (de cualquier índole) arrasara de repente 90 vidas, hablaríamos de ello días y días. Habría lamentos y funerales de estado. Se cambiarían leyes y se harían firmes propósitos de enmienda para evitarlo de nuevo. Nunca más.

Pues esta catástrofe ocurre varias veces al año en las carreteras: cada semana santa, cada puente, cada 'operación salida'... No sé si se hace mucho o poco por la seguridad vial, pero está claro que lo que se hace es insuficiente. Tan defensores de la vida que son algunos cuando les interesa, deberíamos plantearnos educar a los niños para no ser asesinos de carretera el día de mañana, en vez de polemizar con la catequesis (mal llamada 'clase' de religión) en horario lectivo y evaluable.

Porque seguro que la mejor medida es que todos respeten las normas (no conducir bebido, respetar los límites de velocidad, cumplir las prohibiciones) y eso, aunque parezca mentira, se consigue antes convenciendo al conductor de respetarlas, en lugar de amenazarle por si se le ocurre no cumplirlas.



Al margen de eso, este fin de semana han muerto dos iconos de la comunicación nacional, Joaquín Luqui y Fernando Jiménez del Oso. Luqui, guste su estilo o no, introdujo en la radio española la radiofórmula, es decir, la radio musical comercial tal como la conocemos ahora. 'Los 40 principales' (emisora que precisamente se disponía a celebrar su 40 aniversario) y demás imitadoras no hubieran sido posibles sin la contribución de este pionero.



El doctor (psiquiatra) Jiménez del Oso, también fue pionero en su campo: la difusión a través de los medios (fundamentalmente TV, en este caso) de los fenómenos paranormales. Sin embargo, Jiménez del Oso estaba muy lejos de la imagen del iluminado en túnica hablando de Raticulín. Su estilo, que han seguido programas como 'Milenio 3' (Cadena SER) o diferentes revistas (Más Allá, Año Cero, etc.) no estraba dentro de la convicción o el puro engaño, sino de la divulgación y la sugestión. Ante todo, contaba historias.

A la lista ha estado a punto de sumársele el príncipe Rainiero de Mónaco, mientras el Papa continúa su agonía. (¿Cuánto más va a durar el espectáculo?). El que sí se ha sumado, desgraciadamente, es el profesor de mi facultad Juan José Barbolla. Aunque dejó la docencia el mismo año que me habría tocado ser alumno suyo, su carácter (y sus célebres salidas de madre) han marcado durante años la ETSIT.

Triste crónica, en definitiva. También para mí es un día triste, aunque no por motivos tan funestos.

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martes, marzo 22, 2005

Letras imprescindibles (V)

Generaciones de europeos han aprendido a soñar a través de los libros con el escritor alemán (fallecido de cáncer hace ya unos cuantos años) Michael Ende. Desde las entrañables aventuras de Jim Botón y Lucas el Maquinista hasta la fantástica aventura de Momo, la niña que se enfrentaba a los hombres grises ladrones de tiempo en una amarga crítica del frenético ritmo de vida de las grandes ciudades.

Pero la obra cumbre de Ende fue, sin duda, La Historia Interminable, un derroche de fantasía difícilmente superable. En un alarde de 'metaliteratura', la Historia Interminable es el libro que se escribe a sí mismo:

–Escribes todo lo que ocurre– dijo ella.
–Todo lo que escribo ocurre– fue la respuesta. Y otra vez era aquella voz profunda y oscura, que ella había escuchado como un eco de sus propias palabras.
Lo curioso era que el Viejo de la Montaña Errante no había abierto la boca. Había anotado sus palabras y las de ella, y ella las había oído como si sólo recordase que él acababa de hablar. –Tú y yo– preguntó –y toda Fantasia... ¿todo está anotado en ese libro?
Él siguió escribiendo y, al mismo tiempo, ella escuchó su respuesta.
–No. Ese libro es toda Fantasia y tú y yo.
–¿Y dónde está el libro?
–En el libro– fue la respuesta que él escribió.
–Entonces, ¿todo es sólo reflejo y contrarreflejo?– preguntó ella.
Y él escribió, mientras le oía decir:
–¿Qué se ve en un espejo que se mira en otro espejo? ¿Lo sabes tú, Señora de los Deseos, la de los Ojos Dorados?


Son muchos los personajes, los cuentos y las leyendas que se entremezclan en la Historia Interminable. Es mucha la imaginación derrochada.

Pero esa es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión...

escrito por Ignacio a 11:06 p. m.  ..  ver mensaje  ..  0 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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domingo, marzo 20, 2005

Una menos

Con alevosía y nocturnidad (¿por qué no a plena luz del día, qué es lo que había que ocultar?) fue retirada de Madrid la estatua ecuestre de Franco, uno de los últimos grandes símbolos de la infamia que quedaban en la capital del Imperio. Mantener a estas alturas una estatua del dictador es una afrenta a la democracia, a la libertad y a la memoria de quienes murieron defendiendo ambas. Y claro que la Historia nunca se debe olvidar. Pero eso no significa, ni mucho menos, que haya que enaltecer sus episodios más vergonzosos.



Y es que como bien dice Luis, a nadie se le ocurriría pensar en una estatua de Hitler en el centro de Berlín. De hecho, la simple ostentación de símbolos nazis es delito en Alemania, y las razones son más que comprensibles. ¿Qué motivo hay para orgullecerse del franquismo? Realmente ninguno, y si los símbolos del régimen siguen aún en muchas calles de este país, es porque Franco ganó la guerra e impuso a su sucesor (sí, Juan Carlos I 'el Campechano').



Hace unos años, con los hijos y nietos del franquismo gobernando, Izquierda Castellana quiso llamar la atención sobre esta misma estatua pintándola de rojo, evocando la sangre derramada por quien según historiadores como Paul Preston cometió crímenes políticos superiores a los de Hitler. El tema se saldo con un proceso seguido de una fuerte multa contra los militantes castellanistas.

Afortunadamente ya no serán necesarias más acciones de este tipo. La estatua del fascista ya no mancilla las calles que fueron defendidas con sudor y sangre por el pueblo madrileño en julio del 36. Una estatua menos. Pero queda todavía mucho por hacer.

escrito por Ignacio a 2:11 p. m.  ..  ver mensaje  ..  0 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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lunes, marzo 14, 2005

Cuatro días de Marzo


Nunca más otro 11 M

Parece que fue ayer y ha pasado ya un año desde aquellos cuatro días convulsos de 2004 que supusieron para mi generación un abrupto bautismo democrático. La noche del 10 de marzo, miércoles (qué pasa, ¿nunca habéis salido un miércoles?) yo me encontraba en un concierto de Familia Iskariote (sí, otro), con unos amigos de Burgos. Cuando se apagaron los focos del escenario, compartimos unas cervezas en el local. Hablamos de muchas cosas. Entre otras, del terrorismo.

La mañana del 11 de marzo amaneció brumosa, tan brumosa como las palabras que iban llegando desde una radio, o televisión, encendida en alguna parte de mi casa. Aún en duermevela; terror, muerte, Madrid, sonaban de forma recurrente. Hasta que comencé a comprender lo que había pasado. Nada más que me levanté, mi padre me espetó "La que han preparado los de ETA en Madrid...".



Yo, que ya había tenido tiempo de elucubrar desde que conseguí encajar semejante horror, reaccioné rápidamente: "No creo que haya sido ETA...". Y francamente, no lo creía... ¿no estaban acabados, según el (ex)gobierno? ¿Realmente tenía capacidad de semejante masacre? ¿Acaso había cometido alguna vez una barbarie de semejantes dimensiones, con el único objetivo de matar aleatoriamente a estudiantes y trabajadores? Y a mí no se me pasó que, maldita la puñetera gracia, ese mismo día se cumplían exactamente dos años y medio del fatídico 11 de septiembre de 2001.

La reacción de esos que se hacen llamar políticos fue, cómo no, lamentable. Acebes y compañía insistían en la autoría de ETA para despejar las dudas sobre el triunfo de la derecha en las elecciones del domingo siguiente. Una autoría que, desde el primer instante, y sin necesidad de ser una lumbrera, ofrecía dudas más que significativas. Los del pesoe no se atrevían a abrir la boca para que nadie les llamase 'antiespañoles', 'amigos de los amigos de los terroristas' o cosas peores. El lehendakari, como siempre, fiel a su discurso: 'Los vascos y las vascas...'. Y para qué seguir.



El día 11 fue el día del caos, de la confusión, de las sospechas, de la mentira y de los rumores. Todo quedó aparcado por un día. El 12 de marzo fue un paréntesis general en este país (menos para la ETSI de Telecomunicación de Valladolid, cómo no, que tuvo clases hasta las 10 de la noche aquel día). Todo el mundo se echó a la calle. En Valladolid se dijo que llegaban a 250.000 personas las que tomaron las calles (y no somos más de 350.000 en total). Poco importaba que algunos sólo estuvieran allí por figurar, por curiosear o por exhibir determinadas banderas o símbolos. No era ése el sentimiento mayoritario de los que estábamos allí, que sólo queríamos, dolidos e indignados como estábamos, pedir justicia (y no venganza, que es muy distinto).

Roto el paréntesis, el 13 de marzo las dudas sobre la autoría eran ya hipótesis fundadas que corrían entre la pólvora gracias a los teléfonos y la red, y a los (pocos) medios de comunicación no controlados por el gobierno de Aznar. No es cierto que los mensajes de teléfono móvil fueran los responsables de las convocatorias espontáneas de aquél sábado el 13 de marzo. Fue Internet (bendita Internet). Los mentideros de la red bullieron como nunca aquél día. A mi no me llegó ningún SMS, pero sí algún correo electrónico y textos enviados a los chats de tipo: 'La gente se está manifestando en Madrid frente a la sede del PP. En Valladolid la sede está en la calle Alcalleres, nos vemos allí a partir de las 20.30 horas', y similares.

Me sorprende que haya quien diga que aquel sábado fue un día triste para la democracia por culpa de esas manifestaciones espontáneas, que salvo en Madrid, fueron protagonizadas por muy poquita gente. ¿No es infinitamente más triste que un gobierno engañe conscientemente a sus ciudadanos cuando acaban de morir 192 paisanos para no perder unas elecciones? Y de todos los candidatos a presidente del gobierno que concurrían a las elecciones del día siguiente, sólo uno (y era el del PP, curiosamente), violó la jornada de reflexión compareciendo públicamente.



En fin. El 14 de marzo, como diría Forges, amanecía esperanza. Y la gente se echó a votar como nunca. Yo, que estuve en dos colegios electorales próximos a mi casa (en dos barrios obreros como son la Rondilla y el Barrio de España), nunca había visto nada igual (en mis primeras elecciones con derecho a voto), y eso que siempre he acompañado a mis padres a hacer sus 'deberes'. Los colegios estaban atestados de gente. Y, todo hay que decirlo, la mayoría de esa gente estaba harta, y en buena medida votando al PSOE abiertamente, sin necesidad de meterse en ninguna cabina.

Se confirmó al fin un cambio de gobierno que parecía imposible, pero en el que yo había creído firmemente desde antes del 11M. Y es que para mis adentros pensaba que la gente no es tonta. Y no es sólo el 11M. Es la guerra, y el Prestige, y el Yak42, y la intransigencia, y la vivienda, y la soberbia, y el clericalismo... El 15 de marzo amanecía todavía con lágrimas, pero muchos nos sentíamos como si nos hubiésemos quitado de encima un peso insoportable.

escrito por Ignacio a 6:41 p. m.  ..  ver mensaje  ..  2 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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martes, marzo 08, 2005

De revuelta

Impresionante concierto el de Skalariak el pasado viernes en Asklepios. No se tienen muchas oportunidades como ésta en Valladolid. La actuación de Skalariak dejó claro que en esta ciudad hay público y espacio para todos los estilos, también para el ska bailón y combativo de los navarros.



El local, probablemente lo peor de todo. Ni en acústica ni en tamaño la sala estuvo a la altura del concierto, pero en descargo hay que decir que era mucha la altura a la que había que estar. A pesar de todo, cuajó allí un ambiente espectacular. Hora y media de pogo, saltos y coros, con todos entregados a Peio, Juantxo, Luisillo, Hiart, Mario y compañía. No era para menos, muchos llevábamos años esperando a que Skalariak nos hiciera una visita a tierras castellanas ;)



El concierto en sí, no defraudó, desde luego. Los skalaris demostraron por qué son unos de los grupos más reconocidos de la escena ska internacional. Como dice Roberto Terne en su crítica en el Norte de Castilla [por cierto, ¿dónde se compra las camisas este hombre? eso es otro tema], no se abusó gratuitamente de los sonidos punk ni Oi!, sino que se oyó ska (y del bueno), que al fin y al cabo, es lo que queríamos oír.



¿El repertorio? No se puede pedir más. No faltó ni uno solo de los 'temazos' de la banda. Lejos de centrarse en la promoción de su último disco (Radio Ghetto), nos deleitaron con un repaso a lo mejorcito de su carrera: 'Estoy de Revuelta', 'Sólo Vivir', 'Todos los Hintxas', 'Vodka Revolution', 'Segi, segi, segi', 'Rabia', 'Soldados', 'Puto Alcohol', 'Skalari Rude Klub'... Los grandes éxitos de sus tres primeros discos ('Skalariak', 'Klub Ska' y 'En la Kalle') enloquecieron al escenario, junto a lo mejorcito de 'Radio Ghetto': 'José República' y 'Viento del Ghetto', entre otras.



Cierre espectacular... Con muchas ganas de jaia, no podía faltar la canción del mismo nombre como cierre para desfogar las últimas (poquitas) energías que quedaban. Y finalmente, 'Despídeme', el primer single de 'Radio Ghetto', y que no podía venir más al pelo (por el título, por la letra, y por un ritmo más suave que, efectivamente, sonaba a despedida). Todo el mundo reventado, pero como diría el otro, 'que nos quiten lo bailao', nos lo habíamos pasado de puta madre. Y todo hay que decirlo, algunos que otros aprovechamos para soltar cuatro codazos y descargar nuestra ira 'post-exámenes'.



Después, tuve la suerte de poder charlar y hacerme fotos con ellos (Peio, Luisillo y Hiart, en concreto). Tras haber gozado como un perro en el concierto, tener ocasión de compartir unas palabrillas con ellos y ver que se enrollan, reafirma mi afición por esta banda. Buena oportunidad también para romper tópicos. Me comentó Luisillo (el guitarrista) que «¡No sabíamos que por aquí funcionábamos tan bien!». Pues ya sabéis, colegas, dejáos caer más a menudo por Castilla. Aquí os estaremos esperando para reivindicar que una vez más, estamos de revuelta.


-> Álbum público del concierto:
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escrito por Ignacio a 9:33 p. m.  ..  ver mensaje  ..  0 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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Blog de Ignacio M. P. aka ERLIK   (cc)  (correo-e)
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