martes, abril 26, 2005

Grândola Vila Morena

Grândola, vila morena
Terra da fraternidade,
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade.

Em cada esquina um amigo
Em cada rosto igualdade,
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade.

Zeca Alfonso. "Grândola, vila morena"




No sólo el abril de 1521 en Castilla fue revolucionario. Mucho más reciente fue el de 1974 en Portugal. El 25 de abril de 1974 Portugal despertó de un sueño largo y oscuro. Salazar dirigió el país con mano de hierro a la usanza de Franco pero aún desde antes, 1933. Y aunque en 1968 fue reemplazado, su régimen siguió intacto de la mano de Marcelo Caetano.

En los últimos sesenta y primeros setenta soplaban vientos de cambio en una Europa que cicatrizaba las heridas de la gran guerra y se abría al futuro. Nada de esto sucedía en Portugal, cerrada en sí misma y alejada de todo progreso. Aún en aquellos años, deliraba la dictadura portuguesa manteniendo un 'imperio' colonial en África que costaba sangre y riqueza a los portugueses como los delirios imperiales costaron sangre y riqueza a los castellanos en siglos pasados.

Pero algo bullía en Portugal, y lo que era un grupo de oficiales militares de extrema izquierda, radicalizados por el doloroso absurdo de las colonias, se convirtió en un movimiento masivo e imparable. El 25 de abril de 1974, suena por la radio 'Grândola Vila Morena', el himno revolucionario de Zeca Alfonso. Era la señal convenida, y el régimen fascista se desplomó en apenas seis horas bajo la dirección de los Capitanes de Abril.

El pueblo portugués salió a las calles y se mezcló con los militares revolucionarios. En Lisboa, la gente portaba claveles, que colocaban en los fusiles de los soldados. Aquello se convirtió en símbolo de la revolución pacífica del pueblo contra el totalitarismo. Mucho se habló, años después, de las llamadas revoluciones de terciopelo que acabaron con el totalitarismo comunista en Europa oriental. Pero olvidan que fueron los portugueses los precursores de este modelo.

En el estado español también se vivió una revolución de terciopelo aquella mañana de abril (de nuevo abril) de 1931, cuando 'España se acostó monárquica y se despertó republicana'. Pero aquello fue antes de la gran guerra, y aquella vieja europa fue destruida, detonada por la locura fascista que ensayó la carnicería en los páramos de nuestro país. Una nueva Europa despertó de aquella pesadilla que nada tenía que ver con la vieja.

El régimen temblaba pensando en lo cerca que estaba de inflamarse el tabique de papel entre España y Portugal. Franco y Juan Carlos el Campechano veían circunspectos (aterrados, incluso) los sucesos de Portugal. Pero en el estado español hubo demasiada cobardía en los años de los claveles. Quizá era doloroso el recuerdo de las heridas de la guerra. Pero lo cierto es que este país no llegó a la suela del zapato de la dignidad del pueblo portugués, a quien muchas veces, en nuestro orgullo estúpido, menospreciamos.

Cuando los vientos de cambio soplaron aquí, y los contrafuertes de la dictadura se vinieron abajo con la muerte del infame, fue su sucesor, el reyezuelo, el descendiente de aquel otro infame a quien echo el pueblo en el 31, quien se aferró el trono ante la pasividad de los políticos que ya estaban preparados en la recámara (sí, los del PSOE también) bien dispuestos a representar la farsa. Los mismos que sujetaban el régimen, lo desmontaron cuidadosamente mientras construían las estructuras de esta 'democracia' viciada y falsa, y todos hicieron bien su papel cuando se levantó el telón.

Y todavía, hay quien presume de 'transición'. Tiene narices.

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domingo, abril 24, 2005

Castilla no se doblega

Ya cunde en toda Castilla
la rebelión comunera.
Comunes el sol y el viento,
común ha de ser la tierra,
que vuelva común al pueblo
lo que del pueblo saliera.

Luis López Álvarez "Los Comuneros".


"1521, y en abril para más señas, en Villalar ajustician a quienes justicia pidieran". Primeros versos del himno oficioso de Castilla, el Canto de Esperanza. Hace casi 500 años ya que las libertades castellanas fueron derrotadas en Villalar de los Comuneros (Valladolid). Las tropas comuneras, que habían gozado de una posición ventajosa durante toda la guerra contra la nobleza, salieron del castillo de Torrelobatón y fueron alcanzados por los imperialistas en las campas de Villalar, donde fueron derrotados bajo la lluvia, enfangados en el lodazal.

Las tropas comuneras, dispersas. Su gran capitán, Juan de Padilla, decapitado. Idéntica suerte para su cuñado, y a la sazón líder de los comuneros segovianos, Juan Bravo, Francisco Maldonado y otros muchos comuneros. No tardaron en caer las capitales comuneras del norte de Castilla, y sus concejos gobernados por los representantes del pueblo.

A la vez, las noticias llegaban a la heroica ciudad de Toledo, con María de Pacheco, la Leona de Castilla, al frente, y con el obispo Acuña sujetando el báculo con una mano y la espada con otra. Los comuneros toledanos, exhaustos, prolongaron su agonía en cuanto pudieron, e incluso rebrotó la rebelión al cabo de unos meses cuando los curas celebraron el nombramiento del cardenal Adriano, colocado por Carlos V al mando del ejército imperial, como papa (el ultimo papa no italiano antes de Juan Pablo II).

Cayeron los últimos bastiones comuneros. Carlos V impuso a las ciudades comuneras (es decir, todas las castellanas con representación en Cortes excepto Burgos) el pago de cuantiosas indemnizaciones. María de Pacheco acabó sus días exiliada en Portugal. El Obispo Acuña mató a sus guardias en la cárcel en un último intento de fuga antes de ser abatido. Castilla conoció desde entonces el declive, la postración y la sumisión de sus propios intereses a los delirios imperiales de los Habsburgo, en los que Castilla dilapidó su hacienda y generaciones enteras de hombres muertos en guerras absurdas.

Y es cierto que, como reza el romance, "desde entonces ya Castilla no se ha vuelto a levantar". Los comuneros permanecieron durante siglos en el olvido, mientras Castilla menguaba y perdía todos los trenes del progreso. 300 años después de la batalla, en plena efervescencia liberal, un castellano de pro, miembro de la Sociedad de Caballeros Comuneros, Juan Martín "El Empecinado", se resolvió a restaurar su memoria. En las campas de Villalar, desenterró los restos de Padilla, Bravo y Maldonado, a quienes rindió homenaje en el primer precedente de la celebración del Día de Villalar.

Otro siglo y medio pasó hasta que quienes aún guardaban el espíritu de las Comunidades instauraron las celebraciones de Villalar, pidiendo democracia y autonomía para Castilla. Año tras año, a pesar de las cargas de la Guardia Civil, se concentraban un puñado de valientes. Hasta que la fiesta, ya en 'democracia', fue legalizada.

Llegó el pueblo en masa a las campas de Villalar. También llegaron los políticos a prostituir la fiesta y apoderarse del espíritu comunero. Los mismos chiquilicuatres que consintieron el cuarteamiento de Castilla sin consultar al pueblo castellano. Los mismos que cantaban el 'Canto de Esperanza' en la campa pero después jugaban al 'Risk' en sus despachos, inventandose comunidades autónomas de fantasía y reescribiendo la historia.

Hasta hoy se ha ido consolidando la farsa. La fiesta de Villalar se ha mantenido año tras año a pesar del constante desprecio de los gobiernos ultraderechistas de Castilla y León (fue Aznar, ese gran demócrata, el primero en menospreciar la fiesta de Villalar cuando presidió la Junta de Castilla y León). Las demás comunidades castellanas se alejaron de la campa con la misma rapidez que sus gobernantes ineptos iban construyendo identidades ficticias.

Esta labor de desgaste ha tenido su fruto, y hoy se pretende institucionalizar Villalar como la celebración oficial de la comunidad de Castilla y León. Villalar es y será una fiesta popular, y una fiesta castellana. De toda Castilla. ¿Qué pensarían los comuneros toledanos, madrileños, alcalaínos, conquenses? ¿Los Pacheco, Zapata y compañía? ¿No lucharon hasta la extenuación por la Comunidad al igual que sus compañeros del norte? ¿Fueron acaso menos castellanos que los Padilla, Bravo y Maldonado?

La prensa regional, en un alarde de cinismo que se repite anualmente, pasa completamente por alto el espíritu popular, reivindicativo, joven, comunero y netamente castellanista de la campa. Los pendones morados de Castilla, que predominan absolutamente en la campa, son ignorados en favor de las institucionales banderas de Castilla y León. Por fortuna, nunca podrán fotografiar banderas monárquicas españolas porque no las hay (y sí republicanas, con su tercera franja morada en honor a Castilla). La juventud más reivindicativa, la que mantiene vivo el espíritu castellano, la mayoritaria en la campa, se reduce según estos mercenarios de la pluma a grupos de exaltados, afectados por el alcohol de la noche anterior. Los tópicos de siempre.

Los políticos peperos, los mismos que hasta hace cuatro días insultaban la memoria comunera, ahora van allí a hacerse la foto (única y exclusivamente). Bien claro que cumplen su objetivo: acaparan las informaciones de los 'objetivos' reportajes de prensa y televisión. Televisión local, claro. Porque en pleno día de 'sanyordi', con tanto libro y tanta rosa, sería, para gente tan progre como los de Informativos Telahínco, de mucho catetismo acordarse de un puñado de merluzos (que no bajan ningún año de 20.000, nieve o hiele, y este año han superado con creces los 50.000) que celebran el día de algo que suena tan rancio como Castilla.

Pues no. Castilla existe. Castilla no se rinde. Castilla no se doblega. Pueden intentar 'culturizarnos' con sus logses, sus ridículas autonomías con estúpidas banderas inventadas y señas de identidad inexistentes. Pero no pueden cambiar la historia de Castilla, que existe desde hace más de doce siglos (cuando pensar en algo parecido al estado español no pasaba de quimera). No se murió en Villalar el orgullo castellano. Por más que quienes intentan destruir a Castilla vengan a la campa a hacerse la fotito, y por más que los medios de (des)información ignoren, manipulen y tergiversen la realidad, cada 23 de abril recordaremos a quienes lucharon por el pueblo y perdieron tan justa guerra. Castilla Comunera.

escrito por Ignacio a 10:42 p. m.  ..  ver mensaje  ..  0 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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martes, abril 19, 2005

Fumata blanca



Ayer ponía a Ratzinger como el número uno de mi quiniela, aunque confiaba en su no elección, por demasiado obvia. A mi pesar, he acertado. 'Ratzinger Z' se ha convertido en Mazinger XVI 'Martillo de Herejes', perdón, Benedicto XVI (que ya tiene su propio artículo en Wikipedia, como podéis ver en el enlace).

Hablando del nombre, lo cierto es que Juan Pablo III era muy improbable. Demasiado pretencioso, después del papado más influyente en el último siglo y tercero más largo de la historia. Haría falta valor para Juan XXIV, siendo Ratzinger, desde luego... Pablo VII indicaría un claro continuismo con Pablo VI que no tendría por qué ser cierto. Pio XIII levantaría los murmullos sobre la conexión nazi de Ratzinger (por aquello del supuesto colaboracionismo de Pio XII). Y el anterior nombre en la lista es Benedicto (XV), del que quizá no haya demasiado que decir.

En cuanto al propio Ratzinger, Hasta ahora ocupaba el cargo de Inquisidor General de la Iglesia. Y no es coña. Era el máximo responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe, antiguo Santo Oficio. El poder de esta congregación que trató de reducir el Concilio Vaticano II fue reforzado por Juan Pablo II, colocando además a uno de los guardianes de la ortodoxia como Ratzinger. Sus posturas han sido duras, inflexibles, muy lejanas del Vaticano II y recordatorias casi del medievo. Fue la mano derecha (nunca mejor dicho lo de derecha) de Wojtyla.

Ratzinger, alias 'cardenal Panzer', no tuvo piedad como Inquisidor con los sectores críticos de la Iglesia. Aplastó movimientos renovadores como la Teología de la Liberación, tildándoles casi de heréticos, aunque no se recuerda que haya rechistado ante los más que dudosos métodos de captación, adoctrinamiento y 'formación del espíritu' de cuasi-sectas como el Opus Dei, cuyos miembros practican la mortificación de la carne. Sus partidarios afirman que con él la Iglesia enderezará el rumbo prohibiendo tajantemente el aborto, la lujuria y la homosexualidad. (esto último está sacado textualmente de Wikipedia). En fin, mano dura, penitencia, cilicio, represión y temor al Todopoderoso. Como en época de nuestros abuelos.

Trazando una trayectoria histórica de la biografía de Ratzinger, comenzamos por su paso por la Juventud Hitleriana. Tampoco debe ser un estigma, eran tiempos de la II Guerra Mundial y la adhesión era obligatoria (además, desertó). En sus inicios teológicos, fue liberal, compañero de fatigas del teólogo Hans Küng, uno de los grandes críticos de la tendencia conservadora marcada por Wojtyla. Su postura en el Concilio Vaticano II fue aperturista y progresista. Sin embargo, justo después, a finales de los 60, cambia radicalmente de ideología, quizá influido por las revueltas marxistas de la época.

Después de ser arzobispo, Pablo VI lo nombró cardenal (era uno de los dos únicos electores del Cónclave no nombrado por Juan Pablo II), y ya Juan Pablo II en 1981 (el mismo año en que sufrió el atentado de Ali Agca), lo nombró prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe (lo que, como decía, antes era Inquisidor general). En 2002 fue nombrado Decano del colegio cardenalicio. Por tanto, a pesar de que el 'número dos' teórico del Vaticano era el Secretario de Estado, Angelo Sodano, el poder que concentraba Ratzinger y su proximidad a Juan Pablo II lo convertían en el verdadero número 2, y verdadero 'papa en la sombra' en los momentos más críticos de Wojtyla.

Y aunque había repetido sucesivas veces que le gustaría retirarse a una aldea bávara y decicarse a escribir libros (de nuevo, textual de Wikipedia), se presentó al Cónclave con serias opciones y no dudó en hacer una fuerte campaña. Su homilía en la misa 'pro eligendo papa' fue todo un mitin electoral, en el que criticó «las "modas del pensamiento" que imponen la "dictadura del relativismo" y amenazan al catolicismo: "el marxismo, el liberalismo, el libertinaje, el colectivismo, el individualismo radical, el ateísmo" y el "vago misticismo religioso".» (esto es de El Mundo). Toda una declaración de intenciones. También electoralista ha sido su pose en el balcón de san Pedro, juntando las manos en ese gesto tan parecido al de los políticos cuando suben al estrado celebrando el triunfo en una noche electoral.

En fin, si queríamos aperturismo, toma dos tazas de cerrazón. Si te consideras católico, te recuerdo: ser homosexual es pecado, follar antes de casarte también, hacerlo con condón también... y por favor, no seamos relativistas, libertinos, colectivistas, individualistas, marxistas, liberales, ateos o vagamente místicos. Allí estará Panzer XVI para guiar al rebaño descarriado por la buena senda. En fin. Cuántos seguirán, hipócritamente, presumiendo de catolicismo y a la vez inclumpliendo la doctrina moral ratzingeriana.

Diréis que me ofusco demasiado con el tema, no siendo católico. Bien, pero reconozco su gran influencia en el mundo, y el gran bien que podría hacer su apertura al siglo XXI. Si aceptara, por ejemplo, el uso del condón para prevenir el sida entre los más pobres de los pobres. Además, tengo dos familiares cercanos en la viña del señor. Aunque en la esquina opuesta a Ratzinger (concretamente, seguidor de la Teología de Liberación uno, y vinculado a los movimientos sociales y políticos más críticos y de izquierda, otro). Y es una forma muy distinta de vivir la Iglesia y su papel en el mundo.

Así que me he sentido decepcionado con el resultado. Sabía que mi paisano Carlos Amigo era casi imposible, pero también lo era Wojtyla. Al menos, podría haber sido elegido alguien que pudiera despertar expectativas de cambio en un dinosaurio que lleva un cuarto de siglo echándose la siesta. Por lo menos, Ratzinger, a quien ya llaman 'el Papa de la transición', durará poco por motivos obvios. Tiene 20 años más que Wojtyla cuando fue elegido. Entonces llegará un nuevo cónclave y volverán las quinielas. Abramos juego ya: de nuevo Maradiaga, Schönborn y Barbarin. Tienen tiempo para irse allanando el camino. Aunque quizá lleguen nuevos vientos a la Curia. Quién sabe.

Y no tengo mucho más que decir. Prometo que no volveré a hablar de fumatas en un tiempo largo. Pero ha sido un momento histórico que merecía ser comentado aquí.

PD: Para no perderse el blog de las crónicas vaticanas de Rubén Amón, especialmente el último y más reciente comentario: 'La sonrisa de Ratzinger'.

Actualizado 20 de abril
Por si alguien tenía alguna duda del 'talante' de Mazinger XVI, su primera homilía ha sido en latín, como en los 'buenos tiempos'. Aseguró en ella que la Iglesia que ha dejado Juan Pablo II "más valiente, más libre y más joven". Me pregunto si lo de más libre se refiere a los teólogos de liberación, homosexuales católicos, curas casados y demás grupos que menciona JLPA en su comentario. Y lo de más joven, debe referirse a la edad media de los curas hoy en día.
El Opus Dei y demás movimientos ultraconservadores ya se regocijan con Mazinger. Otro que lo hace es George Bush. En EEUU ya se habla de alianza Bush-Ratzinger. Ahora que la Iglesia parece que sólo se preocupa de condones, gays y demás, en plena sintonía con la doctrina moral de Bush, los católicos yanquis están empezando a votar en masa a los republicanos, y la simbiosis de Mazinger y Bush, sólo de pensarla, da escalofríos.
Por cierto, uno de los cardenales españoles ha asegurado que Ratzinger no se soprendió en absoluto de su elección. Por lo visto, Wojtyla lo dejó todo atado y bien atado.
Nota friki: Algún compañero mío de facultad dice que el próximo papa debe ser Fourier I, para realizar una transformación en el seno de la Iglesia. (2 deltas de Dirac... xD).

escrito por Ignacio a 10:15 p. m.  ..  ver mensaje  ..  2 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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lunes, abril 18, 2005

Fumata negra (III)

Según las supuestas profecías de San Malaquías, el sucesor de Juan Pablo II será Gloria Olivae, la gloria del olivo. ¿Será un papado marcado por la paz? Hay quien dice que hace referencia a que vendrá de un país de olivos. Eso es una obviedad, en Italia (y la mayoría de candidatos son de allí) sobran. Así que eso es apostar sobre seguro.

Pero como ya ha empezado el tema del cónclave (con una fumata negra y todo), un breve repaso a mi quiniela personal de 'papables' (hagan juego).

Joseph Ratzinger
Si digo que le llaman 'Ratzinger Z' lo digo todo. El guardián de la mazmorra, frente a la 'dictadura del relativismo' (sic). Parecía el gran favorito, lo que es casi lo mismo que decir que no saldrá elegido, porque su elección sería demasiado obvia. Casi mejor.

Carlo Maria Martini
Dentro de los papables (lo que restringe bastante el abanico), la antítesis de Ratzinger. Progresista (todo lo que puede ser un cardenal), partidario de nuevos puntos de vista sobre la sexualidad... es jesuita y bastante mayor incluso para un papado de transición (ambas cosas le restan posibilidades), pero podría ser una reedición de Juan XXIII: Papado breve pero intenso y muy renovador. Mi segunda preferencia.

Dionigi Tettamanzi
Italiano de aspecto bonachón, ideal según los expertos para un papado de transición. Podría ser un candidato de consenso (se ha hablado de contactos entre Ratzinger y Martini en ese sentido). Un posible.

Francis Arinze
Sería el primer papa negro, demasiado 'jebi'... podría ser demasiado conservador, pero viene de un país pobre, y eso le da puntos.

Claudio Hummes
Es latinoamericano y con experiencia, en concreto de Brasil, el país con más católicos del mundo. Por lo visto estuvo próximo a la teología de la liberación.

Ivan Dias
Indio, y Asia es la asignatura pendiente del catolicismo y el continente en mayor expansión. Puede ser una opción estratégica, como fue en su día un papa polaco...

Otros italianos
Ruini, Scola, Sodano y Re. Demasiado grises. Ni claros favoritos, ni candidatos sorpresa. Podrán estar ahí si se cae otro de mayor peso. Ninguno de ellos destaca por su carisma.

Otros latinoamericanos
Sobre todo, Óscar Maradiaga, hondureño, muy popular, quizá demasiado joven. Incluso entra en las quinielas que ya se están haciendo para el siguiente cónclave, pensando que se elegirá en este a un Papa mayor que durará poco. (Aunque en este capítulo, hay más candidatos)

Los del próximo cónclave
Rizando el rizo de la especulación, pensando en el horizonte del 'sucesor del sucesor', y junto a Maradiaga (que de todos modos ya es favorito en el presente cónclave), dos nombres: el austriaco Schönborn y el francés Barbarin. Jóvenes, buenos conocedores de otras religiones y con posturas renovadoras.

Los imposibles
Los yanquis, por los escándalos de pederastia y porque demasiado poder tienen ya como para ponerles un papa. Los eslavos, por motivos obvios. Los de países demasiado exóticos para la Iglesia (Japón, Madagascar).

Mi favorito
Carlos Amigo Vallejo. Arzobispo de Sevilla, pero vallisoletano y amigo de mi familia riosecana. Así que mis razones parecen obvias. Pero además, es un hombre afable, carismático, conciliador. Un franciscano militante con una postura abierta, tolerante y no anclada en la Edad Media. Podría ser un tapado: es hispanohablante (el castellano es el idioma más hablado por el catolicismo), buen conocedor del Islam, con carisma y con una edad apropiada según los estudiosos. Quizá sus posturas sobre la sexualidad (homo y hetero) y temas similares son demasiado 'avanzadas' para sus eminentes camaradas.

Veremos si mañana hay fumata blanca, y si el nombre del elegido es alguno de los que comento en mi quiniela. Por cierto, ¿qué nombre elegirá como pontífice? Espero que Juan Pablo III no... originalidad, por favor.

escrito por Ignacio a 11:04 p. m.  ..  ver mensaje  ..  0 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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sábado, abril 09, 2005

Fumata negra (II)

Pues sí, con un día de retraso sobre lo previsto, continúo el mensaje que dejé pendiente. El caso es que Juan Pablo II pertenece ya al pasado, y los señores cardenales, con su decano Joseph Ratzinger a la cabeza se han enclaustrado ya para meditar ante la proximidad del cónclave, palabra que significa 'con llave'.

Antaño, el proceso de elección de un nuevo papa se podía complicar hasta extremos insospechados. Dice la tradición que en cierta ocasión, sus eminencias llevaban la friolera de tres años sin ponerse de acuerdo, y entonces el sabio pueblo decidió encerrarles con llave y tenerles a pan y agua hasta que tuviesen a bien ponerse de acuerdo. Así nació el cónclave. (Bien es cierto que en esta ocasión no estarán a pan y agua sino a cuerpo de rey).

El proceso del cónclave es desconocido para la gran mayoría y su liturgia se había mantenido durante siglos hasta que Wojtyla decidió cambiar un aspecto de la votación que parece nimio, pero resulta muy importante. Hasta ahora, para elegir un papa, el cónclave debía alcanzar un consenso de dos tercios respecto a un determinado candidato antes de la fumata blanca, lo cual podía llevar todas las jornadas de votación que fuese necesario.

Ahora, tras tres sesiones de votación (de tres días cada una), es decir, tras tres cónclaves propiamente dichos, pudiera suceder que ningún candidato hubiera obtenido mayoría de dos tercios. Entonces se hará una nueva votación, en la que el candidato que venza por mayoría simple será proclamado papa.

Esto que parece un mero aspecto burocrático, es en realidad muy importante. Durante el cónclave se pueden fraguar grupos de presión (como los que acabaron llevando contra todo pronóstico a Wojtyla a la silla de san Pedro) que, siendo incapaces de aglutinar dos tercios de los votos en favor de su candidato, opten por trabajar para impedir que ningún otro alcance los dos tercios, y así eventualmente su candidato llegaría a la última votación donde bastaría una mayoría simple, relativamente fácil de conseguir si son muchos los candidatos que llegan hasta allí con aspiraciones, para colocarlo como papa.

Entre esos grupos de presión esta el Opus Dei, que ha cobrado especial fuerza durante el último pontificado y ejerce una enorme influencia sobre el colegio cardenalicio. Cuenta con algún cardenal entre sus filas, y otros cuantos son miembros de la Sociedad de la Santa Cruz. Digamos que por motivos burocráticos un miembro del Opus puede ser ordenado sacerdote (y evidentemente no pierde su condición de miembro), pero un sacerdote ya ordenado no puede ingresar en el Opus, carencia que suple la mencionada sociedad.

De todos modos estas suposiciones entran más bien dentro del terreno del juego de azar. La verdad es que puede pasar cualquier cosa, y en el tema de las elecciones papales las predicciones resultan inútiles y ya hay suficientes precedentes de ello. Aún así, recordemos los tres grandes tópicos a este respecto:

1) Quien entra papa al cónclave, sale cardenal: es decir, que nunca los grandes favoritos de las quinielas acaban ocupando el trono vaticano. Aunque esto admite grandes matices, en la última elección se cumplió a rajatabla. También hace referencia a que en ocasiones, candidatos claramente favoritos fueron desechados a última hora por el cónclave precisamente por no ser modestos y dar por hecha su elección.

2) A un pontificado largo le sigue uno de transición: Wojtyla fue elegido joven y se mantuvo más de un cuarto de siglo en el puesto, no parece probable que esto se repita. A Pio XII (el segundo pontificado más largo después de san Pedro) le sucedió un Juan XXIII ya anciano, que en sus escasos cinco años de mandato convocó un Concilio Ecuménico (cosa que ha sucedido muy pocas veces en el último milenio) y puso la Iglesia patas arriba a golpe de aggiornamento. Así que lo de tansición queda en entredicho.

3) A un papado conservador le sigue uno liberal: Ya lo comentaba anteriormente: al papado progresista de 33 días de Luciani le sucedió el papado conservador de 26 años de Wojtyla. Pero en fin, bien pudiera ser que efectivamente el nuevo pontífice diera un giro en la política respecto a sexualidad, papel de la mujer y demás, o simplemente relegara estos temas en favor de la acción contra la pobreza generada por el neoliberalismo salvaje contemporáneo (algo mucho más acorde con el mensaje evangélico).

Hasta que los cardenales se encierren y se pongan a votar, seguiremos especulando. Entre otras cosas, los medios no evitarán la tentación de las quinielas papales. Yo tampoco, y por eso este post tendrá una tercera entrega. Quizá mañana.

escrito por Ignacio a 4:58 p. m.  ..  ver mensaje  ..  0 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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viernes, abril 08, 2005

Fumata negra (I)

Terminó por fin la mediática agonía de Karol Wojtyla, el papa que llegó de un país lontano hace ya 26 años. Su elección vino a enmendar el 'error' cometido apenas un mes antes por el colegio cardenalicio al elegir al bueno de Albino Luciani, el papa de la sonrisa. Las esperanzas de modernización y aggiornamento que despertó Luciani fueron truncadas por una sobredosis de vasodilatadores (claramente contraindicados para un hipotenso como él) de misterioso origen la misma noche en que revisaba tumbado en su cama unas hojas con su propuesta de reforma de la Curia romana.


Albino Luciani Y Karol Wojtyla


Wojtyla era en muchos aspectos la antítesis de Luciani. Serio, enérgico, joven (dentro de lo joven que puede ser un papa) y con unas convicciones morales tradicionalistas. Sobrevivió milagrosamente a un atentado en 1981, firmemente convencido de que había sido la mismísima María (¿virgen? a otro con esas) quien había evitado su muerte. Vivió aún otros 24 años, si bien los últimos muy debilitado.

Durante su mandato, Juan Pablo II fue el primer papa viajero, y el primer papa mediático. Visitó medio mundo en su largo mandato y se coló en los hogares del otro medio a través de la televisión, y en los últimos años, de Internet. Se ha pretendido que eso es un síntoma de modernidad... como si fuera una virtud digna de mención el hecho de adaptarse al ritmo de los tiempos.

La realidad es que Wojtyla no ha sido nada moderno en donde tenía que serlo: en la doctrina de la Iglesia. Sus métodos y consignas han sido en muchas ocasiones claramente pre-conciliares. Asumió sin medias tintas su condición de monarca absoluto dentro de la Iglesia y adquirió el máximo protagonismo dentro de una férrea estructura.

Le llamaron también el papa de la juventud. Lo cierto es que tras el mayor encuentro mundial de jóvenes con el papa, hace unos años en Roma, los servicios de limpieza recogieron miles (literalmente) de preservativos usados. Su doctrina sexual es probablemente su mayor fracaso: puede que se mantuviera fiel al mensaje de Cristo (no sé cuando habló Cristo de condones, pero bueno...), la pena es que casi nadie le hizo caso. Su actitud frente a los homosexuales o la vuelta al papel secundario e inferior de las mujeres dentro de la Iglesia son también sin duda puntos oscuros del pontificado.



Para mantener la llama de la fe con un mensaje tan rancio, Wojtyla hizo uso de auténticos 'brazos armados' del catolicismo integrista, ultraconservador y preconciliar, como los Legionarios de Cristo, Focolares y demás, y sobre todo, el Opus Dei (¿san Josemaría? Está claro que hizo muchos más méritos que la madre Teresa de Calcuta, sí... ironías del destino). Prácticamente sectas, con dudosos métodos de captación de adeptos, y en muchos casos con muchas tramas oscuras que esconder.

El Opus Dei, los 'baqueros de Dios' como les ha llegado a llamar alguna publicación, daría para escribir muchos posts, desde luego. Quizá hable aquí algún dia de los affaires de la banca vaticana (en la que Juan Pablo I quiso meter mano, y así acabó), el cardenal Marcinkus y compañía. Una historia truculenta que incluye asesinatos en forma de ahorcamiento desde un puente del Támesis (y es que la realidad supera muchas veces la ficción).

Pero todo esto ya es historia. Ahora, descanse en paz.

Mañana más. Permanezcan en sintonía.

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martes, abril 05, 2005

Madrí, madrí, madrí

Pues si amigos, por la capital del Imperio me dejé caer el domingo. Una visitilla rápida, para recordar el centro histórico, y poco más. Nada que ver con mi exhaustiva visita a Barcelona, aunque las diferencias con la capital catalana saltan a la vista.

Madrid no tiene la vocación cosmopolita de Barcelona, ni falta que le hace. Por cada esquina del centro de Madrid se respira el ambiente de cualquier ciudad de Castilla, pero con delirios de grandeza y pinceladas internacionales. Tiene un toque castizo y campechano muy distinto al de otras grandes capitales europeas. Un toque más 'habitable' para un castellano como yo.



La globalización afecta a todas las grandes capitales. Todas son cada vez más parecidas en muchos aspectos. La inmigración llega a todos los rincones de Europa (y se hace especialmente visible en sus grandes ciudades). Las grandes marcas del nuevo orden invaden por doquier sus esquinas. Madrid no es una excepción: los 'macdonals' y 'burguerkins' pueblan sus céntricas calles al igual que en Frankfurt o Dublín.

Mención especial merecen los 'Starbucks' (no había estado en ninguno, pero es difícil dar cien pasos en el centro de Madrid sin pasar enfrente de uno de ellos). El concepto 'fast-food' adaptado a la cafetería tiene su gracia, sobre todo si el 'fast' no implica renunciar a la calidad del producto y el establecimiento. (No sé a que esperan a abrir uno en Valladolid). Por lo demás, Madrid es una ciudad de cafés. Suntuosos y castizos, modernos y clásicos, exóticos y celtibéricos... No quiero dejar de mencionar el Riazor, al lado de la plaza mayor. Todavía quedan camareros 'showman' en Madrid...



No me dejaron de impresionar los grandes teatros y cines de la Gran Vía, con sus cartelones y sus entradas tan 'de película'. El género musical está de moda en Madrid, en pocos pasos, 'Mamma mia', 'Hoy no me quiero levantar' (que estaba de estreno) y algún otro del que no me acuerdo. En cuanto al comercio, Preciados tampoco es mucho más que la calle Grafton de Dublín, pero eso sí, las tiendas son a lo bestia. Y la calle Fuencarral... pues hombre, sí, mucha tienda 'cool', pero tampoco es un referente de la moda mundial.

Me gustó pasear por Madrid un domingo... el rastro, abigarrado de trastos inservibles por la mañana, las amplias avenidas por la tarde, pero siempre desviándose de los grandes itinerarios para descubrir rincones insólitos. Madrid deja la sensación de que podría pasear por ella días y días y siempre quedaría algo nuevo por descubrir.

Caso aparte es el tráfico, caótico, salvaje e inhumano, sin contar con la presencia de decenas de energúmenos dispuestos a apisonarte con tal de pasar antes que tú. Si al tráfico masivo y la mala educación de muchos cabestros del volante sumamos una señalización criminal y los accesos a la M-30 (de juzgado de guardia), es difícil no estallar en ira furibunda. En ese sentido, Madrid no está nada 'ready for you' (no es una pijada mía, sino el eslógan de la candidatura de Madrid 2012)



Lo que me resultó más desagradable es la sistemática eliminación de cualquier referencia a la castellanidad de Madrid. El logotipo de Mahou está por todas partes, pero en ningún sitio se recuerda que el verdadero escudo de la comunidad de Madrid tiene dos castillos sobre fondo carmesí, simbolizando precisamente a 'las dos Castillas'. Para colmo, durante el viaje estuve escuchando a Esperanza Aguirre en la radio, que tuvo el valor de afirmar que Madrid se constituyó en comunidad porque "a los madrileños no nos quisieron ni en Castilla y León ni en Castilla - la Mancha".

Señora Aguirre, ¿cómo tiene usted la desfachatez? los castellanos no pudieron pronunciarse sobre el cuarteamiento de Castilla. Ninguno en su sano juicio habría aceptado alegremente la segregación de Madrid. Fueron los infames politicuchos y caciques provincianos quienes tomaron las decisiones por nosotros. Aún hoy, Madrid es la capital económica de Castilla - la Mancha y son miles los castellanos (del resto de Castilla, me refiero) que se desplazan a diario a Madrid para producir allí sin que nada de ese dinero revierta en las agonizantes mesetas castellanas.

Pero esa es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión.

escrito por Ignacio a 9:53 p. m.  ..  ver mensaje  ..  0 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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