viernes, abril 08, 2005

Fumata negra (I)

Terminó por fin la mediática agonía de Karol Wojtyla, el papa que llegó de un país lontano hace ya 26 años. Su elección vino a enmendar el 'error' cometido apenas un mes antes por el colegio cardenalicio al elegir al bueno de Albino Luciani, el papa de la sonrisa. Las esperanzas de modernización y aggiornamento que despertó Luciani fueron truncadas por una sobredosis de vasodilatadores (claramente contraindicados para un hipotenso como él) de misterioso origen la misma noche en que revisaba tumbado en su cama unas hojas con su propuesta de reforma de la Curia romana.


Albino Luciani Y Karol Wojtyla


Wojtyla era en muchos aspectos la antítesis de Luciani. Serio, enérgico, joven (dentro de lo joven que puede ser un papa) y con unas convicciones morales tradicionalistas. Sobrevivió milagrosamente a un atentado en 1981, firmemente convencido de que había sido la mismísima María (¿virgen? a otro con esas) quien había evitado su muerte. Vivió aún otros 24 años, si bien los últimos muy debilitado.

Durante su mandato, Juan Pablo II fue el primer papa viajero, y el primer papa mediático. Visitó medio mundo en su largo mandato y se coló en los hogares del otro medio a través de la televisión, y en los últimos años, de Internet. Se ha pretendido que eso es un síntoma de modernidad... como si fuera una virtud digna de mención el hecho de adaptarse al ritmo de los tiempos.

La realidad es que Wojtyla no ha sido nada moderno en donde tenía que serlo: en la doctrina de la Iglesia. Sus métodos y consignas han sido en muchas ocasiones claramente pre-conciliares. Asumió sin medias tintas su condición de monarca absoluto dentro de la Iglesia y adquirió el máximo protagonismo dentro de una férrea estructura.

Le llamaron también el papa de la juventud. Lo cierto es que tras el mayor encuentro mundial de jóvenes con el papa, hace unos años en Roma, los servicios de limpieza recogieron miles (literalmente) de preservativos usados. Su doctrina sexual es probablemente su mayor fracaso: puede que se mantuviera fiel al mensaje de Cristo (no sé cuando habló Cristo de condones, pero bueno...), la pena es que casi nadie le hizo caso. Su actitud frente a los homosexuales o la vuelta al papel secundario e inferior de las mujeres dentro de la Iglesia son también sin duda puntos oscuros del pontificado.



Para mantener la llama de la fe con un mensaje tan rancio, Wojtyla hizo uso de auténticos 'brazos armados' del catolicismo integrista, ultraconservador y preconciliar, como los Legionarios de Cristo, Focolares y demás, y sobre todo, el Opus Dei (¿san Josemaría? Está claro que hizo muchos más méritos que la madre Teresa de Calcuta, sí... ironías del destino). Prácticamente sectas, con dudosos métodos de captación de adeptos, y en muchos casos con muchas tramas oscuras que esconder.

El Opus Dei, los 'baqueros de Dios' como les ha llegado a llamar alguna publicación, daría para escribir muchos posts, desde luego. Quizá hable aquí algún dia de los affaires de la banca vaticana (en la que Juan Pablo I quiso meter mano, y así acabó), el cardenal Marcinkus y compañía. Una historia truculenta que incluye asesinatos en forma de ahorcamiento desde un puente del Támesis (y es que la realidad supera muchas veces la ficción).

Pero todo esto ya es historia. Ahora, descanse en paz.

Mañana más. Permanezcan en sintonía.

escrito por Ignacio a 6:12 p. m.  ..  ver mensaje  ..   .. 

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