viernes, agosto 12, 2005

Terroristas

Hace unos meses tuvo lugar en la audiencia nacional el juicio contra 42 miembros de la organización Segi, acusados de terrorismo. Llevaban casi dos años detenidos a espera de juicio, en aplicación de la ley antiterrorista. Dos años en prisión por el simple hecho de ser 'sospechosos de'. La acusación de terrorismo se fundamentaba en la siguiente cadena: Fulano perteneció a Segi. Segi es sucesora de Haika. Haika es sucesora de Jarrai. Jarrai perteneció a KAS. KAS es un órgano del MLNV. ETA es un órgano del MLNV. Por tanto, Fulano pertenece a ETA.

Está claro que la acusación, que es muy fuerte (ser condenado por terrorismo implica las penas más duras y la ausencia total de beneficios penales) se basaba en argumentos más que débiles (¿cómo narices se prueba que una organización es 'sucesora' de otra? El PP es sucesor de Alianza Popular, que fue fundada por líderes franquistas como Fraga o Arias Navarro. ¿Es el PP sucesor de la dictadura fascista y genocida de Franco?). En un arranque de honestidad, los jueces finalmente desestimaron la acusación de terrorismo, decisión que fue duramente criticada desde los 'independientes' medios de comunicación estatales.

Pero no quería hablar de Segi. No apoyo a esta organización (ni mucho menos) ni comparto su ideología ni planteamientos. Pero no por ello sus supuestos miembros han de ser despojados de derechos fundamentales, y esta gente estuvo presa dos años a espera de juicio por una acusación insostenible que después echaron por tierra los tribunales. ¿A cuento de qué todo esto? Fundamentalmente al agravio comparativo con otro caso más reciente: el asesinato de un agricultor en un cuartel de la Guardia Civil en Roquetas.

Para ponernos en atecedentes, conviene tener claro qué es la Guardia Civil. Se trata de una policía militar, lo cual ya de por sí es un anacronismo. ¿Qué estado verdaderamente democrático, moderno y avanzado tiene una policía militar para tratar con los ciudadanos de a pie (los 'civiles') problemas de orden público? Respuesta: ninguno. (¿España democrática, moderna y avanzada? abre un periódico). Como toda policía militar, el carácter castrense, la disciplina, impera sobre el cumplimiento de la ley y la defensa de los ciudadanos.

Fue creada en el siglo XIX para hacer frente al 'bandolerismo' en el medio rural, bonito eufemismo para ocultar que fue creada para frenar el descontento popular por las hambrunas, las durísimas condiciones de vida del campesinado y la creciente fuerza de los movimientos socialistas y anarquistas ante las graves injusticias y desigualdades de la España decimonónica. Su misión, al fin y al cabo, era defender al rico y poderoso y mantener a raya al populacho, recurriendo si era preciso al uso de la fuerza sin mayores contemplaciones.

Cuando llegó la República, creó un cuerpo de seguridad para defender su integridad: la Guardia de Asalto Se barajó la supresión de la Guardia Civil, pero la existencia de una policía militar fuerte y temida por la población era toda una ventaja en caso de 'desmadre'. Fue la Guardia Civil la encargada de reprimir brutalmente a sangre y fuego la revolución de 1934. En la guerra se alineó mayoritariamente junto a los fascistas, aunque su fidelidad a la República en zonas como Cataluña fue fundamental. Durante el franquismo continuó como instrumento de control en las áreas rurales.

Durante el primer gobierno del PSOE, con Felipe González, se planteó su desmilitarización. Pero ante la misma disyuntiva que se planteó durante la República, la Guardia Civil continuó con su labor, ¡a pesar de que fueron guardias civiles quienes asaltaron el Congreso el 23 de febrero de 1981 para acabar con la incipiente democracia!. Así, la Guardia Civil se convirtió en una pieza clave de la 'guerra sucia', es decir, el terrorismo de estado materializado en los GAL.

Como policía militar que es, la Guardia Civil no está sujeta a la justicia civil sino a la militar, lo cual es completamente impresentable. Tienen autoridad sobre la población civil y sin embargo no tienen que responder ante la jurisdicción civil. La justicia militar condiciona el funcionamiento del cuerpo: la disciplina es lo más importante. Las desobediencias a los superiores son gravísimas faltas castigadas con cárcel. Esto se traduce en una completa impunidad de los cargos más altos en la jerarquía del cuerpo. Teniendo en cuenta además que los altos cargos tienen en su mano aspectos tan importantes como vivienda, turnos de trabajo o traslados de sus subordinados, ninguno de estos se atreverá a denunciar las tropelías cometidas por sus superiores.

Con todo ello, las irregularidades (cuando no claras violaciones de la ley y los derechos humanos) están presentes en los cuarteles (no aventuro si son habituales o no, y espero que no lo sean, pero haberlas haylas). Un guardia honesto que quisiera denunciar estas irregularidades se enfrentaría a todos sus superiores, y sus posibilidades de ser puteado hasta la extenuación serían amplísimas: desde el acoso laboral en el propio cuartel (que además es su propia casa) hasta la aplicación de 'correctivos'.

Y en estas llega un agricultor a un cuartel a poner una denuncia y se encuentra con teniente chulo, cabrón y ebrio de poder. El agricultor se pone farruco con sus 'derechos' como 'ciudadano' y el teniente dice que a él nadie le toca los huevos y que se esté quietecito ('¡se siente, coño!). Y como el hombre está exaltado, porque se acaba de meter una rayita, no hace ni caso. Entonces, el teniente ('yo soy la ley') le empieza a meter de hostias con la ayuda de sus valerosos compañeros. ocho contra uno, todo por la patria. 'Que sigue pataleando, mi teniente'. 'Espera, que saco a la chispas. Una descarga eléctrica en los huevos, a ver si se calma'.

En una escena que recuerda a la de los chimpancés kubrickianos de '2001, odisea en el espacio', enfervorecidos con la sangre, los valientes defensores de la patria ahostian al agricultor hasta provocarle la muerte. 'Pero, ¿qué hemos hecho?'. Intentan reanimarle. En vano, ya es demasiado tarde. Y cuando toda la mierda sale a la luz, todavía hay quien defiende su comportamiento. Como el director general del cuerpo, que sobre las porras eléctricas afirmó que al fin y al cabo son 'unas defensas que en unos países están permitidas, en otras no...' tratando de quitar importancia al asunto. Y el ministro del Interior, que le cubre. Y el de Defensa, que seguro que está encantado con él.

Por lo que parece, en este país la única alternativa a los fascistas del PP es la de los mierdas del PSOE. Asco me dais todos, hatajo de cabrones. Si en este país hubiera una justicia equitativa de verdad, este valiente defensor de la patria y sus secuaces se pudrirían en la trena unos cuantos años y serían inhabilitados de por vida para pertenecer a las fuerzas de seguridad del estado. Si en este país gobernara un partido socialista obrero de verdad, la desmilitarización de dichas fuerzas de seguridad estaría ya en marcha.

Pero al teniente valiente nadie le aplica la ley antiterrorista. No hay dos años de encarcelamiento preventivo para él. Ni siquiera dos minutos. No lo estima oportuno la señora juez, que envía informes forenses mutilados a través de su fax 'estropeado'. Un hombre muerto en Roquetas. ¿Y cuantos otros? Decenas de inmigrantes han muerto en cuarteles en circunstancias 'irregulares'. Daños colaterales. Todo por la patria. Los malos son los otros, los terroristas.

escrito por Ignacio a 7:38 p. m.  ..  ver mensaje  ..   .. 

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