martes, mayo 22, 2007

Nacho Para es imbécil

Juan Ignacio Para Cervantes es un juntaletras que trabaja en El Periódico de Cataluña. Digo juntaletras y no periodista, porque un periodista no sólo es aquel que tiene un papel donde pone "Licenciado en Periodismo", sino aquél que además hace honor a su profesión. Y este individuo no lo hace.

Resulta que el fulano por lo visto está viajando por España en taxi y retratando lo que vé. O mejor dicho, lo que le cuentan. Porque es imposible que si de verdad ha estado en Valladolid, haya escrito esa sarta de topicazos facilones y trasnochados. Aquí os dejo unas pequeñas muestras de su "objetividad" y su "calidad literaria":

La vieja Fachadolid y sus falsos mitos sobre la lengua madre se han ido diluyendo con el paso de los años de democracia, pero todavía hoy hay vallisoletanos que caminan por las calles como si se sintieran castellanos puros, arios, una raza superior al resto de los españoles. Señoras bajo el palio de sus pamelas floreadas y señores con melenita engominada, sonrisa de conejo y bigote ralo, tipo Aznar.

Ahora resulta que los vallisoletanos nos paseamos con superioridad. Y engominados ellos, o bajo palmeras floreadas ellas. Todos hemos visto en Valladolid especímenes de circo de este tipo, pero todos sabemos que ni son una mayoría ni son un estereotipo capaz de retratar a esta ciudad. Este tipo de gente la hay en Valladolid... y Madrid, Sevilla, Oviedo, Salamanca, Zaragoza, Santiago, Pamplona, Logroño... ¡hasta en Barcelona hay pijos! A lo mejor en vez de pasearse en taxi por Valladolid, lo tendría que hacer por los barrios de Pedralbes o Les Corts...

Por las orillas del Pisuerga pasean las familias de bien. Los padres, como acaban de ser descritos. Las niñas, con sus vaporosos vestidos de color pastel, y los niños, con sus diminutas corbatas, pantaloncitos cortos y calcetines tobilleros de color turquesa. Les falta jugar al aro para que la estampa retroceda hasta principios de siglo XX.

Juro que no he visto una pareja de niños así vestida en la vida. Pero si de verdad fueran por la calle una niña con 'vestido vaporoso de color pastel' y un niño con una 'diminuta corbata' y calcetines de color ¡turquesa!, pues una de dos, podríamos pensar que van a una fiesta de disfraces o que sus padres dejaron de regir hace tiempo.

El consumismo a ultranza es otro de los sellos de Valladolid. Como en todas las ciudades, cabría pensar. Pero aquí, no se sabe por qué, se nota mucho más.

Se nota muchísimo más que en la calle Preciados de Madrid. Vamos, es que ni la Quinta Avenida. Dónde va a parar...

risas interruptus, como las del vallisoletano que hasta no hace mucho ocupó La Moncloa.

La demostración definitiva de que este juntaletras es un estúpido ignorante que ni siquiera sabe contrastar informaciones básicas. Aznar es madrileño de padre navarro y madre asturiana. Su única vinculación con Valladolid es que su mujer (a la que conoció en madrid) es de un pueblo de la provincia. En cambio el actual inquilino de la Moncloa, Zapatero, sí puede presumir de haber nacido en la calle López Gómez de Valladolid. Pero en fin, que si lo dice este señor, seguro que Aznar era de Valladolid. Y de pequeño vestía calcetines turquesa, además.

¿Os parece increíble? Pues buscad en la edición digital de El Periódico de Cataluña. Paso de poner enlaces, porque sería hacer todavía más publicidad gratuita a quien no se la merece.

En el fondo, pienso que podríamos hacer como él. Podríamos retratar a los catalanes como seres de chiste, al igual que él hace con nosotros. Podríamos coger la lista de tópicos, y hablar de catalanes. Del catalán tacaño que prefiere dejar morir a su hijo antes de pagarle un buen tratamiento médico. Del catalán rancio que prefiere tener la razón a tener un amigo. Del catalán imbécil que te responde en catalán cuando le preguntas el castellano pero pierde el culo por hablar inglés con el primer guiri que se le cruza. Del catalán hinchado de arrogancia que se cree "más europeo" que el resto de los españoles. Del catalán ignorante que asegura sin pudor que "a Cataluña, los toros los llevó Franco".

Podríamos hablar también de Barcelona, la ciudad más represiva del país, donde el alcalde quiere "limpiar las calles de mendigos y prostitutas". Yo podría hablar de cosas de las que he sido testigo presencial. Podría hablar de cómo la guardia urbana barcelonesa se llevaba en el furgón a un payaso callejero por cometer el delito de ¡actuar en una plaza sin licencia municipal! ante los abucheos de todos los transeúntes (a la policía, quiero decir). Podría hablar de los mindundis pagados por el ayuntamiento que recorren la ciudad en patines coaccionando a toda la gente que está tranquilamente en las terrazas para que se callen (entregándote unos papelitos que están en catalán pero cuya descortesía se entiende perfectamente).

Podríamos seguir hablando de quienes multan a tenderos por cometer el delito de tener la carta de su bar en su lengua natal (castellano) en lugar de catalán. Podríamos hablar de esa Barcelona donde a los candidatos de partidos que no comulgan con la 'ideología oficial' se les agrede y se les impide expresarse. Podríamos hablar de la Barcelona corrupta del 3% donde se hunden casas al paso de los túneles de metro.

Podríamos hablar de muchas cosas. Pero sería rebajarnos al nivel del imbécil de Nacho Para. Y aquí, en Valladolid, de momento, tenemos demasiada dignidad como para degradarnos tanto.

[Escuchando: Los Milicianos – Guerrilla en Castilla]

escrito por Ignacio a 11:20 p. m.  ..  ver mensaje  ..  22 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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sábado, mayo 05, 2007

A palabras necias...

necio, cia. (Del lat. nescĭus).

1. adj. Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber. U. t. c. s.
2. adj. Imprudente o falto de razón. U. t. c. s.
3. adj. Terco y porfiado en lo que hace o dice. U. t. c. s.
4. adj. Dicho de una cosa: Ejecutada con ignorancia, imprudencia o presunción.

(Diccionario de la Real Academia Española)


A palabras necias, oídos sordos, o eso dicen. Pues parece que lo mejor va a ser hacer oídos sordos cada vez que habla este personaje disfrazado de señor pequeñín con el morro torcido, bigotillo y greñas engominadas que se hace llamar Aznar (o Ánsar, según su amigo Yorsh Bush).

En una gala organizada por los productores de vino de Castilla y León, Aznar abrió la bocaza. Los productores de vino tienen mucho que agradecer a Aznar y sus secuaces sus maniobras para defender los intereses de las bodegas Vega Sicilia, Arzuaga y Abadía de Retuerta frente a los intereses de los miles de ciudadanos que se desplazan a diario entre Aranda, Peñafiel, las Quintanillas, Tudela y Valladolid, proponiendo construir la Autovía del Duero por un trazado más largo, más caro, más destructivo y que encima no servía a los principales núcleos de población, pero que eso sí, no tocaba los viñedos de sus 'pobres' amigos bodegueros.

Y en estas, Aznar afirmó «¿Quién te ha dicho que quiero que conduzcas por mí? Las copas de vino que me tomo, déjeme que las tome tranquilamente; no pongo en riesgo a nadie». Parece ser que a Ánsar no le parece un riesgo salir a conducir después de haberse tomado tranquilamente unas copas de vino. Pero aún dijo algo mucho más grave que ha pasado de puntillas: «A mí no me gusta que me digan 'no puede ir usted a tanta velocidad» [fuente]. Faltaría más, señor Aznar, a un líder mundial como usted no se le pueden poner límites. A usted se le debería permitir ir a 200 por hora cuando desease. Lo mismo opina su hijo, al que le retiraron el carné por conducir su Porsche superando más de 70 km/h el límite [fuente]. (Por cierto, me pregunto de dónde sacó Aznar el dinero para el Porsche de su nene. El suelo de Presidente del Gobierno es generoso, pero desde luego no como para regalar coches de 20 kilos a los hijos).

Las palabras de Aznar se pueden calificar de necias sin ninguna duda. Basta leer la definición de 'necio' que da el diccionario. No sólo son necias, además son humillantes para todos los que han/hemos perdido familiares y amigos en accidentes de tráfico, en muchos casos porque alguien, siguiendo los consejos del bigotillos, decidió subirse al coche después de haberse bebido tranquolamente unas copas de vino y pasarse por el forroloshuevos los límites de velocidad porque no le gustaban.

Pero a la gente del PP le gusta reírse de los muertos. Aznar se ríe de los muertos en accidentes de tráfico. Se ríen de los represaliados por los fascistas en la Guerra Civil cuando cantan cosas como 'Zapatero, al hoyo con tu abuelo'. Se ríen de las víctimas del 11-M: se rieron en la comisión de investigación (y encima les decían a los familiares que 'se metieran sus muertos por el culo') y se siguen riendo ahora en el juicio. El último chiste del PP acerca de los muertos del 11-M es la idea de Zaplana exhumar los cuerpos para ver qué restos de explosivo tienen [fuente], como si alguien se creyera a estas alturas sus payasadas conspiranoicas. Pero a los que remueven los huesos de los muertos para sacar tajadas no se les llama necios. Se les llama carroñeros.

[Escuchando: Gianna Nannini – Meravigliosa Creatura]

ACTUALIZACIÓN: Aquí, alguien que lo explica mucho mejor que yo

escrito por Ignacio a 7:44 p. m.  ..  ver mensaje  ..  3 comentarios  ..  trackbacks  ..   .. 

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